lunes, 12 de julio de 2010

Zumo de naranja

...  Y es que ha sido un mundial EXCITANTE. No soy muy futbolera, sólo me engancho en estos grandes eventos pero lo he vivido como una nueva madre en el paritorio: EXPECTANTE.

Grandes momentos en este mundial...


Y una gran victoria



Pero, sin duda, para mí el mejor momento de este mundial 2010, fue este:
Grande Iker, eres muy grande.

domingo, 4 de julio de 2010

Jodida existencia

T r e i n t a   y   t r e s ... 33 años de sufrimiento.
O eso se decía el mismo.

Cuando tenía 3 años sus padres se separaron. El no entendía muy bien por que un día dejo de ver a su padre y con los años entendió que para seguir con cordura, el tuvo que abandonar su casa y a su hijo.
Su madre tenía diagnosticado un trastorno bipolar y un cuadro esquizofrénico que no posibilitaba ni siquiera la ínfima idea de aguantarla un par de meses.

Pasaba noches y noches solo mientras veía como su madre salía de fiesta y  se bebía hasta el agua de los floreros.
Tiene recuerdos de un carmin rojo sumido en unos labios de furcia reflejados en la cara de la que en su día lo había amamantado.
Oye una y otra vez esa voz de puta que le decia: "No te preocupes, mami te quiere" y seguidamente se oía el portazo al que le faltaba al menos un beso de despedida.

Tuvo una infancia horrible, siempre estuvo solo. Acompañado de una mujer que se hería así misma y que se paseaba por casa en unas bragas sucias día si, día también.

A pesar de todo, la infancia es inocente y no empezó a odiarla hasta bien entrados los 17 años. Su único pensamiento a lo largo del día era que cuando llegara a casa se hubiera pasado con las pastillas y no llegara a tiempo para el lavado de estómago.
A menudo se entretenía por el camino más de lo necesario, por si acaso.

Logró terminar el instituto, aún nadie sabe como.

Y conoció a Eva.
Deslumbrante...
Adicta al sexo. Que, por cierto, descubrió a muy temprana edad con un amigo vivaracho de su padre.
Siempre estaban juntos. Siempre estaban follando. Siempre en constante sensación de euforia.

Cuando el cumplió 18 años empezó a trabajar y con el primer sueldo alquiló un piso.
Le dió un beso a su madre y mientras salía por la puerta le sacó un dedo y pensó "que te jodan, puta. No voy a volver aquí en la vida".

Empezó una nueva vida con Eva.
Y así pasaron 12 años. En los que supo de su madre en 3 ocasiones contadas, 2 de ellas fueron aquellas en las que tuvo que ir a recogerla a urgencias por haber mezclado su medicación con whisky, ya que aunque parezca mentira, os aseguro que está contraindicado.

Un día al volver a casa, un poco antes de lo normal, se encontró con unas medias y unas bragas rojas tiradas en medio del salón.
Escuchó jadeos.
Oyó aullidos.
Y a Eva comiéndose una manzana. Otra manzana, por supuesto.

Adán sólo consiguió ver unos labios corridos color rojo furcia. Y una frase que se repetía: "No te preocupes Adán, yo te quiero".

Eva se quedó con la casa y el perro. Él perdió su trabajo a los pocos días.

...Y tocó el timbre. -Hola Adan, has vuelto con mami. Pensaba que te había perdido.

Y Adán llorando, sin un duro y sin alma vuelve a la casa en la que tantos días se encontró solo.
Vuelve a recordar el rojo. Siempre el veneno de unos labios rojos.

Y se pregunta: ¿Dónde cojones está el paraiso?

jueves, 24 de junio de 2010

Sonrisas

...Por que también a mí alguien me robó la sonrisa...


 

martes, 22 de junio de 2010

De hijos de puta y otros menesteres

¿Quién no ha puesto alguna vez un hijo de la gran puta en su vida?

Yo he puesto varios. Pero este último, vino solo... Sin querelo, deshaciéndome de él una y otra vez.
El anterior hijo de puta terminó por ser un adicto a las páginas de contactos en las que pagaba por ver fotos de otras chicas.
El que le precede, era un adicto a la cocaína pero su hijoputez fue tan buena que no me dí cuenta hasta un año después...
Y de los anteriories hijos de puta, ya no me acuerdo.

Por que los hijos de puta son muy variopintos, bastante camaleónicos diría yo.
Este en concreto venía vestido de madurito enamorado. Un año enamorado de la que escribe.
Un amor que me asustaba tremendamente y que me ofrecía practicamente desde el primer mes que se materializó en forma de hombre.
El hijo de puta se materializó, si.
Y parecía ser un hombre cansado de estar solo con tremendas ganas de casarse, tener hijos, regalar flores, hacer viajes y llorar en mi hombro una y otra vez por tener la sensación constante de perderme.

Un hijo de puta, que se pasaba el día mándando sms, e-mails o cualquier contacto vía telefónica, telemática o su puta madre. El mismo hijo de puta al que he rechazado una y otra vez, con el que yo no quería ningún tipo de compromiso y del que he tenido que soportar un supuesto sufrimiento por toda mi frialdad hacia el.

En el día de hoy, he recibido un trillón de e-mails de la novia del hijo de puta, y es que, el hijo de puta salía con alguien desde hacía 3 años. Una novia enamorada que me advierte de lo hijo de puta que es su novio y que me cuenta como en su tercer aniversario no hubo un sólo beso de felicitación, una tía que se lamenta por que el día de mi cumpleaños yo sí recibí mi regalo. Una absurda gilipollas que aguanta al hijo de puta aún sabiendo que se acostaba conmigo.

No le he podido partir la cara, por que el hijo de puta ha dejado de dar señales de vida en el mismo momento en el que le he mencionado el nombre de su "novia". Pero con ganas me quedo.

Lo dicho, un hijo de puta y una tonta... amor de por vida. ¡Qué os dure! Pero dejadme en paz o me voy a poner a repartir hostias a diestro y siniesto. ¿ok?

No me toquéis las narices.

jueves, 17 de junio de 2010

El chico de la rosa


Soy idiota.

Si, lo he sido siempre, no es una revelación sorprendente.

El caso es que suelo quejarme a menudo del surtido de hombres que rodean mi mundo. Aquellos que desaparecen más rapido que la alegría de la aficción española en el mundial. Esos hombres a los que insulto por que sólo buscan unas tetas contra las que frotarse.

Hace unas semanas cumplí 27 años, me fuí cuatro días fuera para celebrarlo. El viaje no tenía otro fin que salir por ahí, volver con 4 kilos de más y olvidarme un poco de la vida cotidiana que no es que me conforte mucho.

Una noche, bailando "Grease" en una pub (si, aún hay sitios que no se olvidan de las canciones míticas), crucé un par de miradas con un chico con bastante gracia, una perilla y los oyuelos más simpáticos que había visto en mi vida.
Nos acercamos un par de veces y bailamos "juntos" aunque no revueltos.
Al cabo de unos minutos, vino con una rosa en la mano. No usó ninguna frase tipo "una rosa para otra rosa" ni nada por el estilo. Sólo me la dió y me sonrió. Hablamos un poco y seguimos nuestro camino.
Al mismo tiempo mis amigas hablaban con un grupo de chicos de esos catalogables en el grupo de "tíos buenos" y con los que yo no había cruzado palabra.

Querían cambiar de bar, así que me acerqué al chico de la rosa y le dije donde íbamos a estar. Lo cierto es que parecía "diferente", quizá fue una gran ilusión óptica, pero realmente parecía que merecía la pena dedicarle algunos minutos más.
Me lo encontré rato más tarde en "El Granero".
Hablamos... Nos hicimos unas fotos y poco más. Sólo me miraba.
Le dije que tenía que ir al baño y el me dijo que iba a ver como estaban sus amigos. Nos perdimos por un instante cuando yo volví de vaciar la vegija (cosa que hago muy a menudo).

Sabía que estaba por ahí... Pero al final, terminé en los brazos de uno de los "tíos buenos" con los que íba el resto del grupo. Un especímen de los antes mencionados, con el único objetivo de mostrarme sus tatuajes y abdominales en un baño público o con suerte en una habitación de hotel.

Y es que, al final... siempre es lo mismo: Soy idiota.


Pd: Si alguien sabe de un chico, que regaló una rosa a una chica que cumplía 27 años y a la que después vió morreandose con un fornido gilipollas que le dé mis señas. Gracias.

¡Feliz jueves!

lunes, 24 de mayo de 2010

Tú ganas

Siempre es lo mismo, menos mal que ya una está de vuelta de casi todo.
Esta vez el problema era básicamente laboral. Tener una relación, si es que se puede llamar así de algún modo, al margen de la justicia suprema de jefes y de incógnitas al principio tenía su gracia.
Después de un tiempo en el que sólo importaba si alguien podía o no vernos fuera de la oficina dejó de parecerme "simpático".
A menudo fantaseaba con verme con el a escondidas en la sala de la fotocopiadora y que me arrancara los botones de la camisa a mordiscos mientras y rememorando infinidad de películas americanas nos fotocopiabamos parte de nuestros cuerpos desnudos.
En fin, efectivamente solo fantaseaba por que el estaba tan atemorizado con la idea de que alguien se enterara que en ningún momento podría haberse hecho realidad. Más bien todo lo contrario.
Apenas me saludaba, ni me hablaba... Ni podíamos contarnos al final del día las fatalidades acontecidas en aquella gigantesca cárcel de salarios y órdenes.
Cuando por fin la distancia nos separó y ya no había motivo aparente para "esconderse" resultó que el motivo principal no era tanto el tema laboral como yo creía. Era la escondida por que así acababa el juego, por que en realidad era mejor tenerme en fila, enganchada y arrastrada pero siempre con una gran pamela y unas ridiculas gafas de sol.
Me sobraba la gabardina. Así que decidí enseñar mi cuerpo desnudo a la mayoría de los presentes.
Esto no fue nada divertido para el.

El trabajo, el dinero y un buen coche. Todo eso me ganó la partida. No me sorprende, por que en realidad yo siempre pierdo.

Grandes The Beatles

miércoles, 19 de mayo de 2010

MetePatas

Normalmente soy una fanática de los álbum de boda. Yo que de una plantilla de unos 15 trabajadores son la única soltera, me vuelvo loca viendo los recuerdos de las bodas de los demás.
Hoy, he recordado que no había visto el álbum de boda de una de mis compañeras, así que en cuanto la he pillado por banda le he dicho:
-¡Tia, a ver cuando nos traes tu álbum! Qué eres la única que me queda por ver.
-- Pues, sí... A ver Laura yo te lo traigo se te hace ilusión pero, ¿Recuerdas que me estoy divorciando?.
¡Joder! Y encima se de buena tinta que está siendo una separación algo traumática, se me ha ido la olla, lo reconozco. Casi me han gritado al unísono: - ERES UNA METEPATAS.

Y ahora que me he puesto a contarlo, recuerdo mil y un millón de veces en los que la bocaza me ha jugada malas pasadas.
La última vez que vino a vernos un delegado regional, le dije que la que había antes que él era gilipollas perdida y tenía una risa tipo "pulgoso" que daba ganas de vomitar, resultó ser una de sus mejores amigas. Mantengo el puesto de trabajo, aún no se como.

En otra ocasión, preparando un presupuesto para una cliente. Le planté en los morros unos miles de euros y le dije: ¿Bueno, y cómo lo ve?. Y me contestó: Pues, mal... Lo veo mal, ¿recuerdas que soy ciega?
(Cómo cojones va a leer un presupuesto una señora que es ciega...¡Por Dios, Laura!)

El caso, es que con frecuencia siempre que hablo mal de alguien tengo al primo, al sobrino o a la tía delante de mis narices y cuánto más lo pienso más rápido me doy cuenta de que me ha pasado desde siempre.

Soy una MeTePaTas, en todas y cada una de las cosas que hago. Pienso que es algo genético, algún código inmodificable, inalterable e innato y yo no puedo luchar contra eso.
Genética 1- Servidora 0.
Dejádme que me consuele así.

(He vuelto a ver "Casi Famosos" y estoy loca, loquísima con la banda sonora. Feliz Miércoles)

sábado, 15 de mayo de 2010

Arena y Cal

¿Quién sabe si podría gustarme el juego que habitualmente utilizas para mantenerme enganchada?
¿Es posible que soporte un mordisco en la yugular un día y horas y más horas de silencio para contrarrestar?
Es un juego sucio, eso lo entiendo.
Desquiciante.

Quizá un juego que estás acostumbrado a jugar, del que siempre obtienes respuesta. Juego al que con bastante probabilidad abandones al tenerme a mí como rival principal.

Por que con frecuencia tu me ofreces arena y yo soy pura cal.
Por que el tira y afloja constante se quedó en mi más lejana adolescencia.
Por que he olvidado la diversión de la partida.

Por que los "te quiero" vacíos ya no me satisfacen, mucho menos si vienen acompañados de letargos de soledad.
Y los intentos torpes, vagos y desganados no son lo que anhelo.

Si abandonas, no te retaré nunca más.

Y es que... No soporto que me ofrezcas una de cal y otra de arena.



Feliz fin de semana a tod@s

miércoles, 5 de mayo de 2010

Escupiendo palabras


Por que con frecuencia me encuentro con la espantosa facilidad de vomitar el alma.
Que los brotes psicóticos que sudo son el pan nuestro de cada día.
A menudo desgarro corazones con sabor a mantequilla y me alimento de sonrisas.
Por que cada vez más, siento como pelean seres enfurecidos dentro de mi estómago.
Anudo besos con alambre de espino y pretendo abrazarte sin camisa de fuerza.
Por que escupiendo palabras, sólo se me ocurre un fatídico nombre.

Y es que contigo soy escoria. Sin ti, simplemente no soy. 

 

domingo, 25 de abril de 2010

Brasil, Mon amour... ¿O no era así?

Siempre que conozco a alguien interesante tengo la sensación de que no tienen absolutamente nada que ver conmigo.
El problema es que, como digo, esto me pasa SIEMPRE. La afirmación me obliga a preguntarme si yo misma coloco barreras e impedimentos donde no los hay. No es posible que no haya nadie en el mundo que esté cargado de un ritmo parecido al mío.
Y es que la melodía a veces cambia, mis notas son las que no varían.

En los últimos 2 años he conocido a unas 4 o 5 personas distintas con las que he tenido algo de "roce" y me han bastado 3 minutos para confirmar mi teoría. No tenéis nada que ver conmigo.

Soy un bicho raro, lo admito. Mis casi 27 años no se adecúan a la edad común y las responsabilidades y obligaciones minan una parte de mi vida que debería estar más activa. Ya no hay remedio, fue una decisión pasada e inamovible. La libertad a cambio de la carcel de una casa, que no es mía pero me proporciona el frío que necesito para seguir manteniéndome en modo "glacial". En modo "standby".

Conocí de manera curiosa a una persona poquito mayor que yo. Impedimento número 1, no menores de 30. Alguien que tienen posibilidad de viajar a menudo, que puede permitirse fiestas y descontroles, que dedica sus fines de semana a "salir de fiesta" y en su tiempo libre organiza viajes al fin del mundo.

En un momento me preguntó que haría yo ese mismo sábado:
- A las 14:00 después de salir del trabajo, tengo que tender un par de lavadoras, bañar a mi perra aprovechando el buen tiempo... Dar un paseo por la pinada que hay cerca de casa y tomar un poquito el sol en mi terraza con un martini en la mano. Después iré a tomar un café y veré una película en el cine. Sobre las 2 estaré durmiendo y así lentamente... llegará el domingo.
Y tú, ¿qué harás?
- Yo me voy a Córdoba a rodearme de vinitos y tapas, a emborracharme hasta el amanecer con 4 amigachos (que más bien parecen salidos de una escena madura de "High school musical", con pinta de "guays" y a los que se les arriman todas las nenas).

Y yo, me pregunto en que momento de mi vida, tomé la decisión de salir de casa de mis padres. En que momento me di cuenta de que la lavadora es mi segundo hobbie y la plancha, el tercero. En que instante valoré que pesaba más la independencia que los viajes, las fiestas y la vida social.
¿Dónde quedó eso de los polvos sucios en un coche más sucio aún?
¿Tengo casa para alojar vivarachos cuando se cansan de las borracheras a media noche?

En fin, no tenemos nada que ver.

viernes, 16 de abril de 2010

Viernes


Son geniales incluso los momentos en los que te espero nerviosa, ansiosa y desesperada acurrucada en el sofá de casa... Una intranquilidad tranquila es básicamente lo que despiertas en mi.

Llegas pronto, mucho más de lo que yo esperaba y tengo que hacer piruetas con la plancha del pelo mientras tocas el timbre. Lo curioso del asunto es que tampoco me importa demasiado si tengo que salir frente a ti con la cara lavada y el pelo arremolinao.

Apareces con traje, recién salido del trabajo y completamente repeinado. He de decir que me gusta mucho más cuando te "desmelenas". Nos abrazamos... y yo, sigo tensa. Tensión que va desapareciendo a medida que avanzan las bromas y los piques, los reproches de broma y los besos en serio.

Con el paso de las horas me doy cuenta de que soy incapaz de dejar de sonreir, eso era algo que hacía tiempo no me pasaba. Normalmente yo siempre estoy medio enfadada, o al menos con media sonrisa de esa que asusta.
Contigo es distinto, me siento libre y encerrada, me siento yo y otra persona a la vez. Tengo la seguridad de que jamás iremos más allá que el hecho de vernos esporádicamente y que me hagas feliz esos minutos pero también quiero saborear al máximo ese espacio que me brindas y de la posibilidad de lo imposible, de la ilusión de la catástrofe.

Se acabó el fin de semana, empezó el mal tiempo. Te llevaste el sol a eso de las 6 de la tarde para dejarme una semana más que gris.

Saliste de la puerta de mi casa y nos dimos un beso, yo huí a la ducha para conseguir desprenderme un poco de tu olor penetrante, de la angustiosa felicidad.

Cuando aún me enjuagaba el pelo, oí el movil sonando sin parar cerca del lavabo y el timbre de casa gritando mi nombre. Reflexioné... Y sólo podías ser tú. ¿Vendrías a decirme que te quedabas para siempre?... Tonta de mí. Abrí la puerta encharcada no se muy bien si en el sudor de la emoción o en la mascarilla para el pelo y ahí estabas, con una sonrisa en los labios... y preguntándome si era tan amable de ayudarte a cerrar el maletero de tu descapotable (...)


(Por que no cabían correctamente las maletas... Y adiós)

En fin. La vida.



Feliz fin de semana a todos :):):):):):)

sábado, 3 de abril de 2010

La primavera... la sangre altera.

Es sábado, y por lo que a mí respecta, se me acabó la semana de vacaciones. Y sí, es sábado y aún me queda un día. El domingo, el día más fatídico de la semana. Estoy ansiosa por saber apreciarlos, porque siempre los odié, igual que a los lunes, martes, miércoles y jueves.



Los domingos son aquellos días en los que me paso las horas pensando que al día siguiente es lunes, tiene gracia que desperdicie todo un santo día retorciéndome por eso.
Lo cierto es que a las 8 de la tarde, en este día de primavera, aún hace sol y disfruto en la terraza de un martini y unos cuantos cigarros, los pajaritos cantan, mi perra se caga cerca de mi pie y yo a pesar de haber dormido hasta las 12 de la mañana tengo un sueño que me caigo de espaldas, y mientras oigo a Franz Ferdinand me pregunto que hay que hacer en esta vida para no tener que levantarse un lunes a las 7:30 de la mañana. Tendría que haberme dedicado a hacer realidad el sueño de mi vida, que era tener una banda de rock. Aún no se muy bien que falló, supongo que el no tener voz ni gracia tuvo algo que ver.
Como he dormido hasta las 12 he tenido un sueño que aún a estas horas recuerdo. Soñaba que te quedabas, lo más interesante de todo es que quería que te quedaras. Recuerdo que obviaba el miedo, olvidaba las tensiones y me dejaba llevar… Al final te permitía asomar la patita por la ventana de casa. Y pensé que mejor dejar entrar una “patita” que nada…

Y que como buen perro, dormías en el tejado sin tener las 7 vidas de un gato, y que como compañía no estabas nada mal, aunque se que llorarás cuando te deje solo y que al final olvidaré darte de comer y suplicarás dando golpecitos a tu comedero de oro.
No hace mucho tiempo “asesiné” a mis pájaros. Fue un golpe duro, se congelaron de frío. Y es que yo estoy helada, y con el tiempo he olvidado a brindar calor, a coger una manta a tiempo y abandonarme a la temperatura adecuada.
Te dejaré morir, a ti y a otros tantos . . . Y es que la primavera aún no sabe ofrecerme la temperatura que necesito.