Llegas pronto, mucho más de lo que yo esperaba y tengo que hacer piruetas con la plancha del pelo mientras tocas el timbre. Lo curioso del asunto es que tampoco me importa demasiado si tengo que salir frente a ti con la cara lavada y el pelo arremolinao.
Apareces con traje, recién salido del trabajo y completamente repeinado. He de decir que me gusta mucho más cuando te "desmelenas". Nos abrazamos... y yo, sigo tensa. Tensión que va desapareciendo a medida que avanzan las bromas y los piques, los reproches de broma y los besos en serio.
Con el paso de las horas me doy cuenta de que soy incapaz de dejar de sonreir, eso era algo que hacía tiempo no me pasaba. Normalmente yo siempre estoy medio enfadada, o al menos con media sonrisa de esa que asusta.
Contigo es distinto, me siento libre y encerrada, me siento yo y otra persona a la vez. Tengo la seguridad de que jamás iremos más allá que el hecho de vernos esporádicamente y que me hagas feliz esos minutos pero también quiero saborear al máximo ese espacio que me brindas y de la posibilidad de lo imposible, de la ilusión de la catástrofe.
Se acabó el fin de semana, empezó el mal tiempo. Te llevaste el sol a eso de las 6 de la tarde para dejarme una semana más que gris.
Saliste de la puerta de mi casa y nos dimos un beso, yo huí a la ducha para conseguir desprenderme un poco de tu olor penetrante, de la angustiosa felicidad.
Cuando aún me enjuagaba el pelo, oí el movil sonando sin parar cerca del lavabo y el timbre de casa gritando mi nombre. Reflexioné... Y sólo podías ser tú. ¿Vendrías a decirme que te quedabas para siempre?... Tonta de mí. Abrí la puerta encharcada no se muy bien si en el sudor de la emoción o en la mascarilla para el pelo y ahí estabas, con una sonrisa en los labios... y preguntándome si era tan amable de ayudarte a cerrar el maletero de tu descapotable (...)
(Por que no cabían correctamente las maletas... Y adiós)
En fin. La vida.
Feliz fin de semana a todos :):):):):):)