A pesar de intentar estar a dieta (al menos lo intento de lunes a jueves), y no solo a dieta alimentaria, también pretendo no comer nada que engorde ilusiones o deseos irrefrenables.
Las verduritas a la plancha al igual que los momentos solitarios son mucho más sencillos, menos problemáticos y por supuesto una apuesta segura, para que entren los vaqueros a la perfección y para no derramar lagrimillas antes de tiempo.
A pesar de usar la parrilla únicamente para alimentar mi cuerpo con 0 % grasa y 0% gracia también cedo de vez en cuando y he de decir que sucumbo a la grasa y a la gracia.
Por eso, al final... terminan chiflándome éstas sencillas cenas para dos.